Un país en transformación: crecimiento económico, inestabilidad política, revolución gastronómica y la búsqueda de un desarrollo más justo e inclusivo.
El Perú del siglo XXI es un país lleno de paradojas. Es una de las economías de más rápido crecimiento de América Latina y al mismo tiempo uno de los más políticamente inestables de la región. Ha reducido la pobreza a la mitad en dos décadas y sigue siendo profundamente desigual. Ha conquistado el mundo con su gastronomía y lidera clasificaciones de biodiversidad mientras enfrenta una crisis ambiental severa. Comprender estas tensiones es comprender al Perú contemporáneo.
La historia política del Perú en la segunda y tercera décadas del siglo XXI es, en ciertos aspectos, más agitada que la del siglo XIX. Entre 2016 y 2023, el Perú tuvo seis presidentes en siete años, lo que lo convirtió en el caso más extremo de inestabilidad democrática en América Latina durante ese período.
| Presidente | Período | Razón de salida |
|---|---|---|
| Pedro Pablo Kuczynski | 2016–2018 | Renunció ante inminente vacancia por caso Odebrecht |
| Martín Vizcarra | 2018–2020 | Vacado por el Congreso por "incapacidad moral" |
| Manuel Merino | Nov. 2020 (5 días) | Renunció tras protestas masivas; 2 jóvenes murieron |
| Francisco Sagasti | 2020–2021 | Completó el período; convocó elecciones |
| Pedro Castillo | 2021–2022 | Vacado tras intentar disolver el Congreso; detenido |
| Dina Boluarte | 2022–presente | Enfrenta investigaciones; protestas con decenas de muertos |
El escándalo Odebrecht —la constructora brasileña que admitió haber pagado sobornos a funcionarios en 12 países latinoamericanos para obtener contratos de obras públicas— sacudió profundamente al Perú. Todos los expresidentes peruanos vivos entre 2017 y 2023 fueron investigados o procesados judicialmente por presuntos vínculos con Odebrecht: Alan García se suicidó en 2019 cuando iban a detenerlo; Alejandro Toledo fue extraditado desde EE.UU. y condenado; Ollanta Humala y su esposa fueron detenidos preventivamente; y Pedro Pablo Kuczynski firmó un acuerdo de colaboración eficaz con los fiscales.
Como se analizó en el Capítulo 18, el Perú vivió entre 2002 y 2013 su período de mayor crecimiento económico sostenido, impulsado principalmente por el boom de los precios de los metales. El PIB per cápita se triplicó. La pobreza cayó del 59% al 23%. Millones de peruanos accedieron por primera vez a servicios básicos, a educación superior y al consumo de bienes modernos. Surgió una nueva clase media principalmente limeña pero también provincial.
Sin embargo, el crecimiento no fue igualmente distribuido. El coeficiente de Gini del Perú —medida de desigualdad— se redujo pero siguió siendo alto para estándares latinoamericanos. Las brechas entre Lima y las regiones, entre la costa y la sierra/selva, entre ricos y pobres, se redujeron pero no se cerraron. Un ciudadano de Huancavelica (la región más pobre del Perú) tiene un acceso a servicios de salud, educación e infraestructura dramáticamente inferior al de un limeño de clase media. Esta desigualdad territorial es el combustible de la inestabilidad política.
Uno de los fenómenos culturales más extraordinarios del Perú del siglo XXI ha sido el ascenso de su gastronomía a la cima de la cocina mundial. En 2012, Lima fue elegida por primera vez como el "Mejor Destino Culinario de Sudamérica" por los World Travel Awards, galardón que ha recibido consecutivamente por más de una década. El restaurante Central, del chef Virgilio Martínez, fue elegido el mejor restaurante del mundo en 2023 según la lista "The World's 50 Best Restaurants".
La riqueza gastronómica peruana tiene su base en la extraordinaria biodiversidad del país (ver Capítulo 17). El Perú es el país con mayor diversidad de papas del mundo (más de 3,000 variedades nativas), de ajíes (más de 400 variedades), de maíces y de frutas amazónicas. Esta diversidad biológica es la materia prima de una cocina que sorprende al mundo por su complejidad de sabores, su riqueza de ingredientes y su fusión de tradiciones culinarias andinas, amazónicas, hispánicas, africanas, chinas (chifa) y japonesas (nikkei).
La Amazonía peruana —que cubre el 60% del territorio nacional y es uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta— enfrenta una presión creciente. La deforestación alcanzó niveles récord en 2020, con más de 200,000 hectáreas perdidas en un solo año. Las principales causas son la expansión agrícola (coca, palma aceitera, ganadería), la minería ilegal de oro (que además contamina ríos con mercurio), la construcción de carreteras (incluyendo proyectos como la Carretera Interoceánica) y la tala ilegal de madera.
El Perú alberga el 70% de los glaciares tropicales del mundo. Estos glaciares son vitales: regulan el flujo de agua hacia los ríos costeros y andinos que abastecen a millones de personas y a la agricultura. El cambio climático está derritiendo estos glaciares a un ritmo alarmante. El glaciar Pastoruri en Áncash ha perdido más del 50% de su masa en las últimas décadas. Se estima que si continúan las tendencias actuales, muchos glaciares peruanos desaparecerán antes de 2100, con consecuencias devastadoras para el suministro de agua.
En política exterior, el Perú es miembro fundador de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y ha sido miembro de la Alianza del Pacífico (junto con Chile, Colombia y México) desde su fundación en 2011. La Alianza del Pacífico es el bloque comercial más dinámico de América Latina, con libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales entre sus miembros. El Perú también mantiene relaciones importantes con Brasil, su vecino amazónico, y con China, su principal socio comercial (destino del 30% de las exportaciones peruanas, principalmente minerales).