Las luchas por la justicia, la tierra y el reconocimiento: del indigenismo intelectual a Sendero Luminoso y los derechos indígenas del siglo XXI.
A lo largo de su historia republicana, el Perú ha sido escenario de profundas luchas sociales protagonizadas por sus sectores más marginados: los pueblos indígenas andinos y amazónicos, los trabajadores rurales y urbanos, las mujeres y las comunidades afrodescendientes. Estos movimientos han buscado, con distintos grados de éxito, transformar una sociedad heredera de siglos de colonialismo y desigualdad estructural. Este capítulo examina los principales movimientos sociales del Perú desde finales del siglo XIX hasta el presente.
El indigenismo fue un movimiento intelectual y artístico que emergió en el Perú y en otros países andinos a fines del siglo XIX y se desarrolló plenamente en las primeras décadas del XX. Sus representantes —escritores, pintores, músicos y políticos— buscaban reivindicar la cultura, la historia y la dignidad del pueblo indígena, rechazando el racismo y el desprecio de las élites criollas hacia los pueblos originarios.
La ciudad de Cusco fue el epicentro del indigenismo peruano. Intelectuales cusqueños como Luis E. Valcárcel, José Uriel García y el pintor José Sabogal crearon una estética y un pensamiento que colocaban al mundo andino en el centro de la identidad peruana. Valcárcel, en su obra Tempestad en los Andes (1927), proclamó que la redención del Perú vendría del indio, no de la élite criolla de Lima.
El escritor José María Arguedas (1911-1969) es quizás la figura más profunda del indigenismo literario peruano. Criado entre comunidades quechuas en Andahuaylalas (Apurímac), Arguedas conocía desde adentro la vida andina y escribía en español con la cadencia y la sensibilidad del quechua. Sus novelas —Los ríos profundos (1958), Todas las sangres (1964), El zorro de arriba y el zorro de abajo (póstuma, 1971)— son consideradas obras maestras de la literatura latinoamericana. Arguedas no idealizaba al indio: lo describía en toda su humanidad, con sus alegrías y sus sufrimientos, sus tradiciones y sus conflictos con la modernidad.
Víctor Raúl Haya de la Torre (1895-1979) fue el líder político más influyente del Perú del siglo XX. Fundó la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) en México en 1924, con un programa antiimperialista, latinoamericanista y reformista. A diferencia de Mariátegui —con quien tuvo un famoso debate intelectual—, Haya de la Torre rechazó el marxismo ortodoxo y propuso un "espacio-tiempo histórico" propio para América Latina, diferente al del capitalismo europeo.
El APRA se convirtió en el primer partido de masas del Perú, con una base popular entre trabajadores azucareros del norte, empleados urbanos y estudiantes universitarios. La relación del APRA con los militares fue de conflicto permanente durante décadas. Haya de la Torre nunca llegó a la presidencia: cuando finalmente ganó las elecciones en 1962, un golpe militar impidió su asunción. Presidió la Asamblea Constituyente de 1978-1979 y murió poco antes de ver su obra constitucional promulgada.
El Partido Comunista del Perú - Sendero Luminoso (PCP-SL) fue fundado en la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga (Ayacucho) por el filósofo Abimael Guzmán (1934-2021), quien se hacía llamar "Presidente Gonzalo". Guzmán desarrolló una doctrina que combinaba el maoísmo chino con elementos del contexto peruano, y que proclamaba la necesidad de una "guerra popular prolongada" para destruir el Estado burgués e instaurar una dictadura del proletariado. Sendero inició sus acciones el 17 de mayo de 1980 —primer día de las elecciones democráticas— quemando urnas electorales en Chuschi (Ayacucho).
Sendero Luminoso adoptó una estrategia de terror sistemático: asesinatos de autoridades locales, dirigentes de organizaciones sociales, funcionarios del Estado y cualquiera que se resistiera a su control. No distinguía entre civiles y combatientes. Sus acciones se concentraron inicialmente en Ayacucho, Huancavelica y Apurímac —las regiones más pobres del Perú— pero se extendieron posteriormente a todo el país, incluyendo Lima.
El 12 de septiembre de 1992, la Dirección Nacional contra el Terrorismo (DINCOTE) capturó a Abimael Guzmán en un departamento de Lima. Su arresto fue un golpe devastador para Sendero Luminoso, cuya estructura organizativa dependía en gran medida del culto a la personalidad del "Presidente Gonzalo". Guzmán fue condenado a cadena perpetua y murió en prisión en septiembre de 2021. La captura marcó el inicio del desmantelamiento de Sendero Luminoso como fuerza militar significativa.
El 5 de junio de 2009, en la localidad amazónica de Bagua (región Amazonas), fuerzas policiales intentaron desalojar a miles de indígenas awajún y wampis que bloqueaban la carretera Fernando Belaúnde Terry en protesta contra decretos legislativos que abrían sus territorios ancestrales a la explotación minera y petrolera. El enfrentamiento resultó en la muerte de 33 personas (23 policías y 10 civiles indígenas). El "Baguazo" sacudió al país y obligó al Congreso a derogar los decretos cuestionados. También impulsó la discusión sobre la consulta previa a los pueblos indígenas.
En 2011, el Perú promulgó la Ley de Consulta Previa, que obliga al Estado a consultar con los pueblos indígenas antes de aprobar medidas que puedan afectar sus derechos o territorios. Esta ley implementa el Convenio 169 de la OIT (ratificado por el Perú en 1994) y representa un avance significativo en el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios. Sin embargo, su implementación efectiva ha sido lenta y conflictiva.
La lucha por los derechos de la mujer en el Perú tiene una larga historia. María Jesús Alvarado Rivera (1878-1971) fue la primera feminista peruana organizada: fundó la asociación Evolución Femenina (1914) y abogó por el sufragio femenino, la educación de la mujer y el acceso al trabajo remunerado. Fue exiliada en 1924 por su activismo.
El sufragio femenino se logró en 1955, durante el gobierno de Manuel Odría —paradójicamente un dictador— después de décadas de lucha organizada.
Uno de los episodios más oscuros de la historia reciente peruana fue el programa de esterilizaciones forzadas implementado durante el gobierno de Fujimori (1996-2000). Bajo la cobertura de un programa de "planificación familiar", aproximadamente 272,000 mujeres —la mayoría indígenas y campesinas pobres— fueron esterilizadas sin su consentimiento informado. Muchas fueron presionadas con amenazas o engañadas. El caso sigue sin sentencia judicial definitiva, lo que ha motivado una lucha continua de las organizaciones de mujeres afectadas.
The struggles for justice, land, and recognition: from intellectual indigenismo to Sendero Luminoso and twenty-first-century indigenous rights.
Throughout its republican history, Peru has been the stage for profound social struggles led by its most marginalized sectors: Andean and Amazonian indigenous peoples, rural and urban workers, women, and Afro-descendant communities. These movements have sought, with varying degrees of success, to transform a society that inherited centuries of colonialism and structural inequality. This chapter examines Peru's principal social movements from the late nineteenth century to the present.
Indigenismo was an intellectual and artistic movement that emerged in Peru and other Andean countries at the end of the nineteenth century and developed fully in the early decades of the twentieth. Its representatives —writers, painters, musicians, and politicians— sought to reclaim the culture, history, and dignity of the indigenous people, rejecting the racism and disdain of the criollo elites toward native peoples.
The city of Cusco was the epicenter of Peruvian indigenismo. Cusco intellectuals such as Luis E. Valcárcel, José Uriel García, and the painter José Sabogal created an aesthetic and a body of thought that placed the Andean world at the center of Peruvian identity. Valcárcel, in his work Tempestad en los Andes (1927), proclaimed that Peru's redemption would come from the Indian, not from Lima's criollo elite.
The writer José María Arguedas (1911-1969) is perhaps the most profound figure of Peruvian literary indigenismo. Raised among Quechua communities in Andahuaylas (Apurímac), Arguedas knew Andean life from the inside and wrote in Spanish with the cadence and sensibility of Quechua. His novels —Los ríos profundos (1958), Todas las sangres (1964), El zorro de arriba y el zorro de abajo (published posthumously, 1971)— are considered masterworks of Latin American literature. Arguedas did not idealize the Indian: he portrayed him in his full humanity, with his joys and sufferings, his traditions, and his conflicts with modernity.
Víctor Raúl Haya de la Torre (1895-1979) was the most influential Peruvian political leader of the twentieth century. He founded the American Popular Revolutionary Alliance (APRA) in Mexico in 1924, with an anti-imperialist, Latin Americanist, and reformist program. Unlike Mariátegui —with whom he held a famous intellectual debate— Haya de la Torre rejected orthodox Marxism and proposed a "historical space-time" of its own for Latin America, distinct from that of European capitalism.
APRA became Peru's first mass party, with a popular base among sugar workers of the north, urban employees, and university students. APRA's relationship with the military was one of permanent conflict for decades. Haya de la Torre never reached the presidency: when he finally won the elections in 1962, a military coup prevented him from taking office. He presided over the Constituent Assembly of 1978-1979 and died shortly before seeing his constitutional work promulgated.
The Communist Party of Peru - Shining Path (PCP-SL) was founded at the National University of San Cristóbal de Huamanga (Ayacucho) by the philosopher Abimael Guzmán (1934-2021), who called himself "Chairman Gonzalo." Guzmán developed a doctrine that combined Chinese Maoism with elements of the Peruvian context, proclaiming the need for a "prolonged people's war" to destroy the bourgeois state and establish a dictatorship of the proletariat. Sendero began its actions on May 17, 1980 —the first day of democratic elections— by burning ballot boxes in Chuschi (Ayacucho).
Sendero Luminoso adopted a strategy of systematic terror: assassinations of local authorities, leaders of social organizations, state officials, and anyone who resisted its control. It did not distinguish between civilians and combatants. Its actions were initially concentrated in Ayacucho, Huancavelica, and Apurímac —Peru's poorest regions— but later spread throughout the country, including Lima.
On September 12, 1992, the National Directorate Against Terrorism (DINCOTE) captured Abimael Guzmán in an apartment in Lima. His arrest was a devastating blow to Sendero Luminoso, whose organizational structure depended heavily on the personality cult of "Chairman Gonzalo." Guzmán was sentenced to life imprisonment and died in prison in September 2021. The capture marked the beginning of the dismantling of Sendero Luminoso as a significant military force.
On June 5, 2009, in the Amazonian locality of Bagua (Amazonas region), police forces attempted to clear thousands of Awajún and Wampis indigenous people who were blocking the Fernando Belaúnde Terry highway in protest against legislative decrees that opened their ancestral territories to mining and oil exploitation. The clash resulted in the death of 33 people (23 police officers and 10 indigenous civilians). The "Baguazo" shook the country and forced Congress to repeal the contested decrees. It also drove the discussion on prior consultation with indigenous peoples.
In 2011, Peru enacted the Prior Consultation Law, which obliges the state to consult with indigenous peoples before approving measures that may affect their rights or territories. This law implements ILO Convention 169 (ratified by Peru in 1994) and represents a significant advance in the recognition of the rights of native peoples. However, its effective implementation has been slow and contentious.
The struggle for women's rights in Peru has a long history. María Jesús Alvarado Rivera (1878-1971) was the first organized Peruvian feminist: she founded the association Evolución Femenina (1914) and advocated for women's suffrage, women's education, and access to paid work. She was exiled in 1924 for her activism.
Women's suffrage was achieved in 1955, during the government of Manuel Odría —paradoxically a dictator— after decades of organized struggle.
One of the darkest episodes in recent Peruvian history was the forced sterilization program implemented during the Fujimori government (1996-2000). Under the cover of a "family planning" program, approximately 272,000 women —mostly poor indigenous and campesina women— were sterilized without informed consent. Many were pressured with threats or deceived. The case still lacks a definitive judicial ruling, which has fueled an ongoing struggle by organizations of affected women.